31 de diciembre de 2015

Carta abierta de los trabajadores de Tiempo Argentino a los lectores y al público sobre la situación actual del diario



Por primera vez en sus casi seis años de vida, el diario Tiempo Argentino no saldrá a la calle el próximo 2 de enero, la fecha en la que todos los diarios reemprenden su labor informativa luego del feriado del 31 de diciembre, uno de los pocos días no laborables del año para los trabajadores de prensa escrita. Hasta el momento la empresa editora no ha dado explicaciones sobre esta inesperada e intempestiva ausencia en los kioskos. Sin embargo, este hecho inédito y preocupante para trabajadores, lectores y para todo el periodismo, nos obliga a compartir públicamente un contexto necesario de nuestros esfuerzos cotidianos y un breve repaso de las tensiones que han impuesto los dueños del diario a sus trabajadores durante esta última etapa.

Compromisos incumplidos. La empresa que edita Tiempo Argentino todavía no pagó el aguinaldo de diciembre. Se había comprometido a efectivizarlo el martes 29, con un retraso de once días después del vencimiento del plazo legal. A pesar de las promesas, la empresa no cumplió y tampoco avisó. Recién oficializó el incumplimiento en la última reunión mantenida con la comisión gremial interna, realizada el 30 de diciembre. En ese encuentro, la patronal mencionó como posible fecha de pago (sólo para la mitad del aguinaldo adeudado) el próximo 12 de enero, cuando también se depositaría –fuera del plazo legal- el salario de diciembre. La otra mitad del aguinaldo se pagaría en febrero con el sueldo de enero. La tardía promesa, más allá de su ilegalidad, resulta difícil de creer ante la cantidad de incumplimientos reiterados.

Deudas que superan los 6 meses. A la falta de pago de los aguinaldos, tenemos que sumarle que hay colaboradores –trabajadores precarizados, que facturan por sus notas- con los que se mantienen deudas que llegan al medio año de postergaciones. Hace una semana la empresa propuso un plan de pagos absurdo que pretende saldar las deudas recién en marzo. La oferta, si es que se la puede llamar de ese modo, implicaría –de cumplirse- que se cobren notas hasta un año después de publicadas. La cartera de deudas que la patronal acumula con sus empleados también incluye 8 meses de comisiones por ventas publicitarias impagas a los trabajadores del área comercial del diario. Hasta ahora la empresa ni siquiera ha ofrecido intención alguna de pago.

Maniobras de vaciamiento. Todo esto sucede en un marco general de vaciamiento que afecta el funcionamiento normal del diario. Desde hace un mes, por ejemplo, no hay taxis para coberturas, que apenas pueden realizarse a cuentagotas. Los traslados son muy importantes, especialmente para nuestros compañeros reporteros gráficos que deben moverse con sus costosos equipos que la empresa nunca quiso comprar.

Salarios impagos en el Grupo 23. Pero mucho peor es lo que sucede en otras publicaciones del Grupo 23, como las revistas Siete Días y Cielos Argentinos y algunas ediciones zonales de El Argentino, a cuyos trabajadores la empresa editora aún no pagó el salario de noviembre: se trata de más de sesenta trabajadores a los que ni siquiera se les ha dado, hasta el cierre de esta carta pública, una fecha concreta de pago.

Medidas de fuerza ante el vaciamiento. Por todo esto, la última edición del año de Tiempo Argentino salió a la calle sin las firmas de sus periodistas. Lo mismo ocurrirá con la primera edición de 2016. Ayer, jueves 30 de diciembre, además, se realizó un paro parcial en la redacción y los trabajadores del Grupo 23 hicimos una asamblea en la puerta del diario, Amenábar 23, en la que resolvimos marchar el martes a Puerto Madero, el coqueto barrio en el que están las oficinas de los dueños.

Cuánto facturaron y quiénes son los dueños del diario y del Grupo 23. Tiempo Argentino es una publicación del Grupo 23, cuyos accionistas visibles son Sergio Szposlki y Matías Garfunkel, pero integran un directorio donde también participa el empresario Darío Richarte. El conglomerado de medios que estos empresarios controlan, además de Tiempo Argentino, esta integrado por las revistas Siete Días y Cielos Argentinos y las distintas versiones del diario El Argentino. Incluye a las radios América, Splendid, Vorterix -en sociedad con Mario Pergolini- y Rock and Pop, y el canal de noticias CN23. Según datos oficiales, entre 2009 y 2015 la empresa recibió 814 millones de pesos en pauta oficial sólo del gobierno nacional. A ese monto hay que sumarle la pauta de los gobiernos provinciales y la Ciudad de Buenos Aires, y la privada, que se puede ver en abundancia en las páginas del diario. A pesar de esta facturación multimillonaria, la empresa argumenta ahora, a veinte días de asumido el nuevo gobierno, que atraviesa problemas financieros.

Cómo negocian estos empresarios. La comisión interna mantiene reuniones periódicas con Szpolski, el único interlocutor en estos años en representación del directorio del Grupo 23. Garfunkel nunca recibió a los trabajadores. Sin embargo, muy suelto de cuerpo, utiliza su cuenta de Twitter para desentenderse de la situación como si no fuera uno de los mayores accionistas y editores reponsables del diario. Al menos públicamente –ahí están los tuits- está peleado con su socio Szpolski. Por fuera de la vergonzante espectacularidad de estas peleas públicas, hemos repudiado esta irresponsabilidad: que las peleas de patrones se arreglen entre patrones, pero que les paguen a los trabajadores.

Nuestras definiciones para el futuro. Los trabajadores no vamos a ser la variable de ajuste de las aventuras empresariales. Es la patronal la que tiene que hacerse cargo de sus responsabilidades. Pagar los salarios y los aguinaldos no es una opción, es una obligación. Mientras Garfunkel tuitea, lo que está en juego son las fuentes laborales de cientos de trabajadores.

El valor de nuestro trabajo. Estamos muy orgullosos de ser parte de Tiempo Argentino. Orgullosos de cada uno de nuestros compañeros y del esfuerzo de una redacción que nació a pesar del desdén de la "patria periodistica" y que logró construir, día a día, un medio de alcance nacional que ha superado ampliamente las expectativas de la patronal. La muestra está en los lectores que llaman todas las mañanas para decir que no les llega el diario, en el desaprovechamiento empresarial de las potencialidades de este producto periodístico y, por sobre todo, en las repercusiones noticiosas que nuestras páginas, y nuestros compañeros, cosechan diariamente en la agenda informativa cotidiana.

Línea editorial y compromiso. Como cada medio, Tiempo Argentino tiene su propia línea editorial. No todos los trabajadores la comparten, como sucede en la mayoría de los medios. Pero más allá de las distintas posiciones, que muchas veces se contraponen en las asambleas, hacemos el diario con honestidad y compromiso. Las pruebas de esa maduración y crecimiento está en la extensa lista de títulos propios, de primicias y de revelaciones que han construido un lazo indeleble con sus lectores, a partir de investigaciones, coberturas, reportajes y crónicas que les han permitido conocer aspectos y datos no revelados hasta entonces. El trabajo de cada uno de nuestros compañeros ha nutrido a Tiempo Argentino hasta constituirlo en un medio competitivo que, paradójicamente, es subejecutado por sus propietarios.

Las cosas claras. Una y otra vez decimos que los trabajadores no somos lo mismo que los dueños de los medios, como quedó demostrado en las muchísimas oportunidades en las que trabajadores de Tiempo, Página/12, La Nación, Clarín y otras publicaciones nos encontramos en la calle luchando en unidad por nuestros derechos. Tenemos claro que cuando golpean a uno nos golpean a todos. Cualquier pérdida de puestos de trabajo que pueda producirse en el Grupo 23 repercutirá indefectiblemente en el conjunto de los trabajadores de prensa. Esto no es un problema abstracto. Acá hay trabajadoras y trabajadores que terminan el año envueltos en la incertidumbre.

A todos nuestros lectores, al público en general, a todos nuestros compañeros del gremio, pero también a todos los dirigentes políticos y gremiales, actores, músicos, futbolistas y gente de a pie, les pedimos su apoyo y solidaridad para mantenernos todos en estado de alerta ante esta serie de maniobras que, sin dudas, buscan vaciar un diario incómodo para el poder.

Estamos acá y vamos a dar pelea. Tenemos con qué. Que de eso no tenga duda nadie. Nos volveremos a encontrar en la edición del 3 de enero, pero también en la calle, junto a todos nuestros compañeros. Así recibiremos el 2016: de pie, con el orgullo de nuestro esfuerzo, con la alegría de nuestra asamblea y con el compromiso profesional de siempre.

Comisión Interna Diario Tiempo Argentino

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